De hacha y machete, de lavar y planchar. De las que en la mañana está en la oficina como un ‘postrecito’, pero en la tarde, fácilmente, puede estar ayudando a llevar cajas de aquí para allá, si la situación así lo requiere.
Su vibrar por este deporte se mueve por partida doble. Primero, porque ha desarrollado un sentido de pertenencia por la institución que cualquier contratista soñaría ver en cada uno de sus empleados y segundo y más importante, resultado de recorrer todas las pistas existentes a lo largo y ancho del país junto a su hijo, Samuel Echeverri ‘El paisa’.

Precisamente, por ‘El paisa’, estuvieron de paso por varias disciplinas, pero al final, los peraltes hicieron lo propio y la caída del partidor y una que otra de Samu, se convirtieron en el paisaje diario para Angie y toda su familia.
“Durante estos ochos años, el bicicross ha tenido un significado muy importante para nosotros, porque es lo que a mi hijo le gusta, lo que a él le apasiona. Por él llegué acá después de haber intentado con otros deportes, incluso cuando él mostraba ese gusto por la bicicleta (…) pero una vez llegamos acá, acá nos quedamos”, contó Angie.
TNT y Nuevo Milenio, son los clubes por los que han pasado Samuel y Angie y en cada uno de ellos, debido a su liderazgo, ella empezó a destacar. En BMX Riders – club actual – continuó con esa tendencia de tomar iniciativas para realizar cualquier actividad.
Esa proactividad, también sirvió a que fuese una de las precursoras en el plantón que se realizó en el 2016, cuando Medellín fue sede del Mundial de la disciplina, pero la constructora estaba retrasada en la entrega de la nueva pista.
“Creo que eso marcó mi entrada al comité ejecutivo y a la oficina como tal. La pista estaba cerrada por el tema del Mundial; pasó demasiado tiempo y nada que la entregaban. Teníamos claro que la culpa no era de bmx Antioquia o del Inder Medellín, sino de la constructora. Un día estaba sentada con una mamá y nos pusimos a hablar sobre lo que íbamos a hacer, porque todos los días estábamos con los niños de paseo para Girardota, Bello, Itagüí, Envigado, buscando alternativas de entrenamiento”, recordó ella.
Terminada esa conversación, casi de inmediato empezaron a gestionar el acompañamiento de la oficina de derechos humanos, hicieron pancartas, cerraron la 30A, consiguieron megáfonos y empezaron a exigir la entrega de la challenger.

Desde de ese momento, Angie se vinculó de lleno a bmx Antioquia. Días después de ese hecho, llegó la pérdida de don Martín, hecho por el cual terminó haciendo un reemplazo en las funciones de la oficina, “reemplazo” en el que ya suma cuatro años, de aprendizajes, luchas y metas cumplidas.
Este artículo hizo parte de la cuarta edición de nuestro magazine.
