Y sí, aceptémoslo. Ya extrañamos todo lo que es el bicicross, nuestro bicicross. Echamos de menos el saludo cordial de los celadores, la sonrisa imborrable de don Jaime, la amabilidad de doña Doris, la actitud de servicio de don Mario en la tienda y la energía y el grito de alegría de Juan Sánchez antes de apretar el obturador de la cámara.

Extrañamos ver la Antonio Roldán llena del partidor a la meta con sus clubes, semilleros, miniriders y pilotos del Inder. Añoramos ver las bendiciones que solo se echan en la salida, y escuchar la voz de ‘Cogollo’ poniendo apodos en cada salto o presentando a los élites, mientras las gradas gritan y aplauden al escuchar el apellido y number plate de su favorito.

Anhelamos deleitarnos con el estilo con el que monta Arboleda, ‘El Mosco’, ‘El Core’ y ‘El rubio’, la disciplina innegociable de ‘Goofy’, la fuerza de Oquendo, la técnica de Manu, el nunca te rindas de Andrea, la seguridad para saltar de Diosa, la potencia de Lozano, la constancia de Zapata, la destreza de Santa y las caídas inexplicables de ‘Coty’ y Taborda.

Echamos de menos el sonido del random y hasta el grito de Michaell antes de salir. Extrañamos ver a los trillizos Pantoja saltando tras su sueño mundialista; a Elibeth tomándole una foto a Nicole, mientras ella sigue pedaleando; a los papás de Díaz debajo del árbol y a la negra Osmany y Adolfo organizando el bus del próximo nacional.

Hoy sumamos casi un mes sin competencias e incluso extrañamos a los mismos tres de siempre que finalizada la carrera, ya están preguntando “¿cuándo suben las fotos?”.