En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra y cuando dijo “Que se haga la luz”, se topó con don Rafa, quien ya estaba organizando la meseta morro de la pista, con azadón y pala en mano.

Y mientras Dios calculaba la caída de Las Cataratas del Iguazú, ubicaba cada árbol alrededor del Río Amazonas y pensaba la ubicación perfecta para la piedra del Peñol; el señor Pérez Leguizamón, trabajaba en el bote al terminar la rampa, paleaba en la zona rítmica y medía la entrada y salida de cada peralte.

Cuando llegó el séptimo día, ya todo estaba creado y el Todopoderoso se fue a descansar. Al encender el televisor –pues el internet de Tigo no llegaba hasta allá– vio a don Rafael anunciando que ya los corredores se encontraban listos en el partidor.

Después de escuchar su narración, el de arriba se volvió seguidor del BMX y así fue como nació el mito de que “Dios es bicicicrosista”.

¡Gracias don Rafa! Toda Antioquia te extrañará.