Por: Jorge Zulúaga
Sharon Nicol García Ahumada lleva el deporte en su ADN. Su abuelo materno era un amante del ciclismo de ruta, lo practicaba y acostumbraba a salir a pedalear por las carreteras cundinamarqueses. Este mismo amor se lo inculcó a Yubelly, la madre de Sharon, que, incluso cuando tenía a su hija dentro de su vientre, lo practicaba constantemente.
Sharon nació hace 14 años en Bogotá. Con tan solo tres años entró a clases de natación pero a sus seis años tomó, quizá, la decisión más importante de su vida hasta ahora: luego de pasar muchas veces por la pista San Andrés, se enamoró del BMX y comenzó a practicarlo.

De ahí comenzó cada vez más a involucrarse con este deporte y su nivel creció en un abrir y cerrar de ojos. Su talento hasta ahora no ha encontrado su límite y hubo un momento en el que Sharon pensaba que debía foguearse con rivales que la exigieran más. Por eso en 2015 su mamá dejó a un lado su trabajo en la capital y decidió venirse con su hija a vivir a Medellín para acompañarla a estar más cerca de sus sueños.
La pequeña bicirosista tomó la noticia con bastante felicidad, para ella era un anhelo vivir en Medellín y competir en las diferentes pistas de las montañas antioqueñas. Su disciplina, perseverancia y pasión hoy la tienen entre las mejores de su categoría y el pasado fin de semana ocupó el segundo lugar en la segunda válida de la Copa BMX Antioquia.

Adaptarse a la ciudad no ha sido fácil para ellas dos, más aún cuando su familia está lejos. Pero su determinación no las deja tirar la toalla. “Ella es una niña muy alegre, pero también tiene un carácter muy fuerte, eso también le ayuda a ser berraquita en lo que haga”, comenta Yubelly, la madre de Sharon.
Sharon quiere llevar por siempre el legado que le dejó su abuelo para conquistar las diferentes pistas alrededor del mundo. Este prospecto del BMX quiere llegar tan alto como Mariana Pajón, su ídolo, y ser el orgullo, no solo de su familia, sino de todo Colombia.