Por: Claudia Villa

Este sábado, desde muy temprano, se vivió con mucha emoción el Gran Festival Semillero de BMX Antioquia, una actividad diseñada para darle la oportunidad a nuevos talentos de mostrar sus aptitudes ante un gran público. Muchas familias, abuelos, tíos, primos, padres, amigos… además de los jóvenes y niños participantes del festival arribaron a la pista de bicicross Antonio Roldán Betancur para disfrutar de este evento y, antes que buscar la victoria, divertirse y medir su nivel ante personas con sus mismas características.

Trescientos catorce corredores llegaron a la pista para hacer parte del Gran Festival Semillero. Entre estos, había niños desde los 2 años, hasta jóvenes de 15 y 16.

Foto: @soyelpelele

Los miniriders sin pedales, la categoría de los más pequeños, logró mover sensaciones en la pista. Cada manga atraía a cada una de las personas del público, pues el hecho de ver niños de menos de 5 años sobre una bicicleta, dejándose llevar en el recorrido tan solo impulsándose con sus cortos pies, teniendo que ser empujados porque no alcanzaban a subir para poder continuar compitiendo, generaba ternura en los espectadores, y solamente se escuchaban risas, los “dale hijo dale” de los padres, y mostraba la inmensa cara de satisfacción de los pedalistas cuando llegaban a la meta, sin importar si era de primeros o de últimos, con una sonrisa y enseñándole a cada uno de los que fueron testigos del momento, que participar es lo más importante, y divertirse es primordial, y ellos sí que supieron hacerlo.

Los familiares y amigos de los competidores no se guardaron ni un solo grito de aliento, y no descansaron ni un segundo a pesar del caluroso clima que se sentía en la ciudad de Medellín. Todos pendientes de los listados que compartían por WhatsApp, de los resultados que se pegaban en las carteleras, y sin importar qué, lo bonito y especial del momento primó sobre todas las cosas que sucedieron aquel día.

Foto: @juanjosefeijoo_

El sol y la temperatura era lo menos importante para esos acompañantes, fueron a alentar y le hicieron honor a esa expresión desde las 9 a.m. hasta las 5 p.m., horario en el que se desarrolló el evento. Cada que algún corredor cruzaba la línea de llegada se veían celulares grabando, video llamadas con personas que no pudieron estar presentes ese día, y todo valió la pena, cada momento que se presenció valió cada minuto del festival.

Todos con sus medallas colgadas, siendo fotografiados montados en sus bicicletas. Ese fue el final del evento. Abrazos, risas, lágrimas brotando de los ojos de los acompañantes, todos sentados donde se pudiera, compartiendo algo de comida y hablando de lo que había sido el festival, comentando lo mejor, halagando a los bicicrosistasy aconsejándolos para unas próximas ocasiones. Todo eso dio cierre al emocionante día que se vivió, y el verdadero protagonista de la jornada fue compartir, tanto tiempo como experiencias.