Con medalla en el pecho, tras ser campeón de los Juegos Bolivarianos, Diego Arboleda expresó ante medios de comunicación, que tanto el equipo colombiano, como él, querían hacer un ciclo olímpico “bien bonito”, traduciéndose en puntos y títulos, que le permitieran al bicicross nacional, hacer presencia en la máxima cita deportiva.

A partir de ese momento, Mariana, Carlos, Vincent y ‘El azulejo’, rodaron por el mundo con el objetivo de lograr la clasificación a Tokio, clasificación que terminará en Bogotá el 31 de mayo, día en el que se correrá la última válida de la Copa Mundo, evento que se organizará por primera vez en el país.

Para la quinta edición del Magazine de bmx Antioquia, tuvimos una conversación con el #741, quien nos contó detalles de lo vivido en estos cuatro años: lesiones, triunfos y los objetivos que tiene trazados.

Al principio del ciclo, expresaste que querían hacer un ciclo olímpico “bien bonito” … ya que está llegando a su final ¿sientes que sí fue ese ciclo olímpico soñado?

La verdad, sí, en cuanto a experiencia y resultados. Uno siempre va a querer más, ganar más, pero la verdad sí fue bonito. Fueron muchos momentos, muchos aprendizajes y queremos finalizarlo de la mejor manera y qué mejor manera que estar en Tokio y darle una alegría al país.

Fueron tres, cuatro años, por la pandemia y puedo decir que sí, fue un ciclo bonito.

Manchester, sin lugar a dudas fue el mejor momento en cuanto a resultados, pero cuéntanos sobre una parada en la que sentías que todo estaba dado para que ganaras y no se te dio

Hay una diferencia entre creer que puedes hacerlo y demostrar que puedes hacerlo. En todas las carreras llegué en muy buen nivel, andando muy bien; me sentía veloz, me sentía confiado, pero siempre faltaba algo, ese centavito y Manchester me ayudó a eso. Luego se vino Papendal, donde sentí lo mismo, sentí que estaba andando muy sólido, pero me caí en la semi, en la primera curva… Yo diría que fue ahí, me sentía andando muy bien.

Cuando recibes la premiación en Manchester, irradiabas alegría, por obvias razones ¿quizá recuerdas lo que pasaba por tu cabeza en ese momento?

Primero estaba muy agradecido por ese momento y porque la vida me había dado ese empujón, esa felicidad. Hay mucha gente que se le acerca a uno en esos momentos, pero a mí me han enseñado más los momentos difíciles; es bacano que la gente se acerque, pero uno debe estar con los pies en la tierra y saber quiénes han estado ahí en los instantes duros.

Diego, ahora eres toda una figura del bmx nacional y generas un montón de cosas, especialmente en los niños. Cuando miras en retrospectiva ¿recuerdas a ese niño que eras, que empezó en Girardota y que ahora logró todo lo que has conseguido?

No te voy a mentir, yo también tuve ídolos y anduve detrás de ellos pidiéndoles una foto, queriendo ser como ellos.

Me siento muy orgulloso de lo que he logrado y lo que quiero lograr. Espero con la ayuda de Dios todo se pueda dar y seguir dándole alegrías a Girardota, Antioquia y por qué no, a Colombia.

De esos ídolos de infancia ¿a quiénes buscaste para pedirle una foto?

Creo que estaba muy pequeño (risas) y fue al ‘Tin’ Castro. Ya más grande me estaba enfocando en la forma en la que montaban algunos extranjeros, pero pequeño, siempre fue al ‘Tin’.

De los extranjeros que admirabas ¿a quién te le paraste al lado en el partidor y te dijiste como ‘Bueno, te admiro, pero aquí voy es por lo mío’?

No tanto así. Ya los veo como personas normales, que tienen dos piernas y un corazón. Cuando empecé en júnior, era como ‘¡wow, estoy al lado de Maris Strombers wow, en serio está pasando esto!’ Pero ya los veo y son personas a las que hay que ganarles, a las que hay que salirles primero.

La carrera más reciente fue en Bogotá y el primer día te llevaste el oro ¿quizá fue un respiro para ti?

Sí, ha sido una pista bastante buena, muy rápida. Hemos estado allá en varias ocasiones y sí, quería ganar, ganar los dos días, pero bueno, son situaciones de carrera y ese primer día, fue un muy buen día.

Diego para cerrar… Juegos olímpicos ¿qué tanto te desvelan? O mejor ¿qué tanto sueñas con Tokio?

Se ha vuelto el sueño más grande hasta el momento. No me desvelan. Me motivan a madrugar, a entrenar, a dejarlo todo. Lo doy todo hoy, así tenga que volver a darlo todo mañana y terminar destrozado. Es mi sueño más grande y con la ayuda de Dios, lo lograré.