Los challenger y championship brindan un lindo espectáculo, pero lo que generan los semilleros y miniriders, evocan los inicios de nuestro deporte, donde los aplausos en las gradas y las arengas en la zona de llegada, era protagonistas sin importar el lugar en el que se cruzara la línea de meta.
Este sábado, en la antesala de la tercera válida de la Copa Interclubes, además de los futuros campeones de Antioquia para el mundo, los papisoños se tomaron las rectas de la pista Tulio Ospina de Bello, vivenciando las sensaciones que sus hijos viven a diario cuando se ponen un casco.

“Fue una experiencia muy positiva, disfrutando con todos los niños. Este es un deporte muy, muy difícil, pero lo importante es estar acá con toda la familia”, explicó Johan Vásquez Mazo, uno de los papisoños, quien agregó que lo que lo llevó a subirse a una bicicleta fue la intención de motivarlos a ellos (a los niños), “porque al ver que los papás hacen el mismo deporte, que se esfuerzan, genera cambios positivos en ellos”.
Esta idea también la comparte David Meneses, otro de los padres de familia que participó en el festival, quien anexó: “si desde las gradas es emocionante, adentro de la pista es el triple. Además, entiende uno lo difícil que es este deporte (…)”.
Al final de la jornada, todos los participantes del festival semillero recibieron su medalla de participación, mientras se van preparando para las próximas carreras del calendario departamental.








