Los aplausos, honores y cámaras siempre se volcaron sobre sus pupilos, pero esa noche de marzo de 1997, las luces se posaron sobre él y todo el auditorio se puso de pie para reconocer, por tercer año consecutivo, su labor en el bicicross antioqueño, como mejor entrenador del año.

El trabajo y títulos que lo hicieron acreedor a tal galardón, eran algo impensado en su arribo a la antigua pista de Belén, pues era improbable que un estudiante de licenciatura en Educación física, que llegaba en búsqueda de prácticas profesionales y que en sus años mozos fue un destacado triatleta, se convirtiera en aquel guía que cambiaría toda la metodología de entrenamiento de la biela corta en Antioquia.

Aunque hoy cueste creerlo, cuando Jorge Wilson tuvo su primer contacto con el BMX, su cabello rebasaba sus hombros, algo que creyó, duraría más que su relación con este deporte, pero el trabajo a pulso y resultados, hicieron que primero se divisara su cabeza despoblada, que su adiós a los partidores, morros y peraltes.

Más de dos décadas después de este premio, ‘Wilsin’ continúa siendo uno de los técnicos más destacados del país y aunque los nombres que conforman sus entrenamientos han variado con el pasar de los años, el resultado sigue siendo el mismo: Antioquia, donde nacen los campeones.