Ese fin de semana, la pista de Manchester parecía la supercross de Girardota, la Mariana Pajón o la Challenger de Belén, pues medía perfectamente cada movimiento dentro del escenario y sabía cuál obstáculo pasar a ras, donde hacer un sostenido y cual morro saltar. Ese fin de semana, la SX de la ciudad de los diablos rojos se convirtió en la casa de Diego Arboleda y lo que lo llevaba a jugar en ella, eran dos paradas de la Copa Mundo.

En la primera manga del día uno, su colorido casco Fox se ubicó en el carril tres y no solo marcó la mejor salida, también fue el primero en cruzar la línea de meta y en meterse su clasificación a dieciseisavos al bolsillo. En dicha ronda eliminatoria, se movió al carril uno, pero el resultado fue el mismo: el 741 fue el más rápido de los ocho que salieron del partidor.

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Al llegar a octavos, volvió al tres, pero en esta ocasión, esa salida que se le ve una y otra vez entrenando con Wilsin no apareció en Inglaterra y en el recorrido poco se pudo recortar. La carrera que dio apertura a la Copa Mundo 2019, dejaba al Azulejo a un puesto de avanzar a cuartos.

Esa eliminación prematura solo fue un tropiezo ¿quién no se ha aporreado el dedo meñique del pie con un mueble de la sala? No había tiempo para lamentos, todo estaba listo para la ronda dos y cuando uno se lastima el dedo, da un par de brincos, se soba y sigue caminando o en este caso, continúa pedaleando.

Ese 28 de abril de 2019, desde la primera manga se vio al mismo Arboleda que rueda en los Nacionales, el que da espectáculo al montar. Primero en mangas, cuarto en dieciseisavos, segundo en octavos, primero en cuartos. El narrador inglés no dejaba de mencionar el nombre de Diego Alejandro Arboleda con su español atropellado y mientras unía las consonantes con las vocales, al paisa se le veía mucho más cómodo y así lo dejó por sentado en la semifinal, donde nuevamente fue el que más voló y al que la cámara persiguió, incluso después de la línea de meta.

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En la final, se fue al carril ocho, pero esta vez no llevaba sus gafas, como si quisiera que su memoria recordara ese último recorrido en Manchester a todo color y no a través de un lente amarrillo.

Fue el primero en ser presentado y cuando el ramdom hizo lo suyo y el partidor cayó, no fue el de mejor salida. En la primera recta peleó el quinto y sexto puesto. Al llegar al primer peralte ya escoltaba a todos los finalistas y lo mismo pasó en cada salto de la segunda recta, pero por esas particularidades del bicicross, el primero resbaló en el tercer peralte y Arboleda, aprovechando el panorama que le daba hasta ese momento la última posición, atacó por dentro ubicándose tercero. A partir de ese momento, la zona rítmica marcó el pico de la carrera y el number plate 741 se sostuvo. Lo demás es historia…